Entro al lugar blanco, hay música de fiesta, un poco me gusta. Siento la pasión de los presentes, pero me preocupa que son casi todas mujeres. Puedo ir a salón blanco y negro, que es para hombres, pero a dos tercios de ellos parece no gustarle las mujeres y el tercer, lleva a una de la mano. Por lo menos la música es bailable: un poco de Black Eyed Peas, Gossip, Jason Mraz; y yo, agito mi botella de agua mineral al ritmo.
Salgo tarde, cuando la música se apaga, pero triunfante porque llevo lo que buscaba en mi mano. En la bolsita azul de papel madera que dice Zara llevo una pollera coral y una musculosa para dormir que es genial para llevarla a una fiesta.
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