Tenes una dell que no es tuya pero la usas sólo vos. Y a decir verdad funciona bastante bastante bien. La has decorado con las cosas que dejo la chica que usaba el que fue tu viejo escritorio, con las cosas que te regalaron -como la pelota inflable de Blue-, las que te prestaron, las que compraste y el Proverbios 24:16.
Yo la religiosa, la del imán de Ben 10 y la solución fisiológica encontramos nuestra Maggie con su Do it for her. No era tan difícil ni tan creativo, ya que es algo que varios han hecho por estos pagos, pero hoy piraste y cambiaste todo. Así de la nada, y como el increíble Hulk, levantaste la pc y la acomodaste maravillosamente. Monitor casi 4x4 sobre el escritorio y a la altura de los ojos, cpu paradito al costado cual custodio y la novedosa prolijidad de tener ahora un escritorio todo blanco.
martes, 3 de agosto de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
Te espero para que me lleves
Cuando tenes la certeza de que te van a llamar está todo bien. Pero a medida que pasa el tiempo y no hay novedades la preocupación ataca y las certezas se esfuman.
En un principio la tuve ya que sabía que me iban a llamar y luego la mantuve durante el fin de semana. Pero hoy, lunes, asumo que ya he quedado fuera porque cuando hay interés los llamados no se hacen esperar.
Mandas el miércoles, ponele. Vas el viernes y el lunes te vuelven a llamar. Así debería ser, pero estoy harta de los debería que hacen lo que se les canta. Encima ahora comienza el momento en que la desesperación toma las riendas y me postulo para cualquier cosa que más o menos me interese para lamentarlo luego cuando me llaman para algo que no quiero hacer.
Para la próxima la consigna es aprender a venderse mejor, porque a este paso hay bastante que ofrecer pero no se logra hacerlo.
En un principio la tuve ya que sabía que me iban a llamar y luego la mantuve durante el fin de semana. Pero hoy, lunes, asumo que ya he quedado fuera porque cuando hay interés los llamados no se hacen esperar.
Mandas el miércoles, ponele. Vas el viernes y el lunes te vuelven a llamar. Así debería ser, pero estoy harta de los debería que hacen lo que se les canta. Encima ahora comienza el momento en que la desesperación toma las riendas y me postulo para cualquier cosa que más o menos me interese para lamentarlo luego cuando me llaman para algo que no quiero hacer.
Para la próxima la consigna es aprender a venderse mejor, porque a este paso hay bastante que ofrecer pero no se logra hacerlo.
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