sábado, 21 de febrero de 2009

martes, 17 de febrero de 2009

Volver con la cara quemada

Recién llegada de la playa me acomodé en mi escritorio y pensé en lo bien que lo había pasado. Justo entre ese feliz recuerdo aparecieron las voces de mis compañeros preguntándome como había ido todo. ¿De qué otra forma me podía ir si estuve en la playa?, mucho mejor cuando para mí no importa si es invierno o verano; estar en la playa me estimula y sienta bien.
Y que decir de Pinamar, un lugar al que le tengo un afecto especial porque es el lugar de vacaciones de mi chico, el lugar al que siempre fui con él y donde la pasamos tan bien. Hay demasiado para decir y no quiero caer en el cursi "paraíso de los sentidos" pero está cerca: huele deliciosamente a pino y eucalipto, se oye constantemente el canto de las cotorras y a la vista prácticamente todo es lindo.
Pero para mí hubo más: mucha playa, muchas olas que salté y otras que pase por abajo, sol y vientito cálido y un notable mejoramiento en mi puntería con los tejos. Vuelvo al trabajo -yo puedo, sí, yo puedo-, vuelvo con el recuerdo de mi chico que se quedó en la playa unos días más.

jueves, 12 de febrero de 2009

Yo a vos te conozco

En el último tiempo, por trabajo, estuve mirando varias novelas para adolescentes hechas el año pasado en Argentina. Como es un género más viejo que prostitución reconocí muchos lugares comunes como el amor imposible, la familia rica y la pobre, la revancha, el dinero mal habido y el estereotipo del rico malo y el pobre bueno.
Pero eso no fue todo, como siempre en toda novela argentina no faltaron las siguientes frases que sólo sirven para que los actores tengan que memorizar menos líneas:
-A vos te pasa algo
-Yo lo conozco: cuando se le mete algo en la cabeza no se lo saca nadie
-No me mientas
-Te conozco
-Me las vas a pagar
-Te voy a romper la cara
-No me voy hasta que (no) me digas que te pasa
Sobre la última me permito conjeturar son los actores quienes agregan el No para quedarse más tiempo en escena.

viernes, 6 de febrero de 2009

Expertos aseguran que una semana de vacaciones por año no es suficente

Los estudiosos de la Universidad de K han investigado más de doscientos casos y han llegado a la conclusión de que con siete días de vacaciones por año los trabajadores no llegan a descansar completamente su mente del trabajo y regresan aún más agotados y con la idea fija de regresar de vacaciones.
A, una trabajadora que por segundo año consecutivo sólo disfruta de una semana de vacaciones, da testimonio para los investigadores. Dice que está harta de tener que trabajar mientras los demás se van de vacaciones y de no tener tiempo para salir de la ciudad a respirar otros aires. Confiesa con dolor que le da cierta envidia cuando se comunica con sus amigos vacacionantes y que trata de disimularlo, pero quien puede resistir a un mensaje como éste: "¡Bárbaro! ¡No tengo ganas de volver!", de parte de una amiga que lleva más de quince días en las playas de Uruguay. Sabe que tendrá una semana pero también sabe que si decide hacer un viaje "para conocer" no tendrá tiempo de descansar y deberá elegir entre descansar y conocer.
Este testimonio se repitió en el 89% de los entrevistados que sólo obtuvieron una semana de vacaciones por año de trabajo y sirvió para que la Universidad de K iniciara un programa de vacaciones más ambicioso para sus empleados, en el cuál todos pudieran contar con al menos dos semanas de vacaciones adelantando horas de trabajo.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Los nuevos trabajadores golondrina

Hace un tiempo estaba buscando trabajo y estaba como loca meta buscador y mails y postularme y esperar llamados y saber que cuando el teléfono suena de determinada manera y a determinadas horas no puede fallar. Tener el anotador listo y una birome y huir a un lugar donde nadie te escuche porque suena todo a traición. Después escaparte para una entrevista un poco antes del almuerzo, o después, o salir un poquito antes o pedir permiso para ir a otro lugar.
También vestirte para la ocasión tratando de que no se note y entonces te pones un pantalón de vestir con ojotas de goma del color mas loco del mundo y algunos accesorios que te hagan ver mas loca cuando además tenes una remera blanca y queres que no sea tan evidente. El placer de saber que en esa cartera gigante también tenes un par de zapatos como la gente que te pones ni bien te sentás en el subte o en el taxi y nunca alcanzas a ponerte nerviosa porque salís corriendo del trabajo y pensando en todo eso que estás dejando que ni te das cuenta y cuando lo haces ya estás presentándote en la recepción.
Me acabo de enterar que una muy querida amiga acaba de conseguir un trabajo como reemplazante de una editora después de buscar infructuosamente por 1o meses. Estoy tan feliz por ella porque sé que ella ni siquiera tenía un trabajo del cual escapar. Yo, mientras me alegro, espero encontrar algo por lo que merezca la pena escapar.