Hace un tiempo estaba buscando trabajo y estaba como loca meta buscador y mails y postularme y esperar llamados y saber que cuando el teléfono suena de determinada manera y a determinadas horas no puede fallar. Tener el anotador listo y una birome y huir a un lugar donde nadie te escuche porque suena todo a traición. Después escaparte para una entrevista un poco antes del almuerzo, o después, o salir un poquito antes o pedir permiso para ir a otro lugar.
También vestirte para la ocasión tratando de que no se note y entonces te pones un pantalón de vestir con ojotas de goma del color mas loco del mundo y algunos accesorios que te hagan ver mas loca cuando además tenes una remera blanca y queres que no sea tan evidente. El placer de saber que en esa cartera gigante también tenes un par de zapatos como la gente que te pones ni bien te sentás en el subte o en el taxi y nunca alcanzas a ponerte nerviosa porque salís corriendo del trabajo y pensando en todo eso que estás dejando que ni te das cuenta y cuando lo haces ya estás presentándote en la recepción.
Me acabo de enterar que una muy querida amiga acaba de conseguir un trabajo como reemplazante de una editora después de buscar infructuosamente por 1o meses. Estoy tan feliz por ella porque sé que ella ni siquiera tenía un trabajo del cual escapar. Yo, mientras me alegro, espero encontrar algo por lo que merezca la pena escapar.
probandoooooooo
ResponderEliminar(intentare reproducir todos los cometnarios)
ResponderEliminarGracias por tu alegría. Me emocionó un poquito este post :)
jeje, fue un momento muy sentimental! Imaginate mi amiga editora, tan grossa ella.
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