Y ojalá que pasen muy rápido. Ésta puta y exagerada soledad que experimento y me cuesta terminar. Justo ahora, mientras escribo, aunque más que justo debería decir también ahora. Otro día más.
Si en algún momento se penso en que ya era momento de dejar la terapia fue por ignorancia y optimismo, dos cualidades que juntas son dinamita. Yo estoy acá, un año después de escribir que me sentía como el orto y no sabía que hacer, tipeando algo parecido, no tan desgarrador pero si aplastante.
Hay recuerdos, y lo que es peor un presente, que puede llegar a doler de otro modo. Son contactos humanos que no se tienen pero a una edad atípica. Y esa es sensación de que en realidad a nadie le importa demasiado de uno y me pregunto en qué momento se perdió eso y dónde lo encuentro. ¿Dónde? eh!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar