martes, 20 de julio de 2010

Itis

Interesante como en un momento desee contagiarme de conjuntivitis para poder dedicarme a mi tesis. Más luego me encuentro alrededor de 12 días seguidos con los ojos más rojos y ojerosos que haya visto y la más violenta necesidad de arrancarlos.
Primero el derecho, después tomó el izquierdo y finalmente mi visión para no pegar ni una de las letras chiquitas de un consultorio oftalmológico. Ahora son ojos rojos, menos hinchados pero igual de contagiosos y sino preguntale a mi madre, la que sostiene un gel congelado sobre su ojo conjuntivítico. O a la nueva oftalmóloga, esa que dijo "pobrecita, que fuerte esta conjuntivitis" mientras me anestesiaba para tratarme.
Acá mis ojos pegados y yo. Los anteojos heredados agarrándose del hombro de mamá caminando por Coronel Díaz. El mundo borroso frente a mi.

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