Puede parecer un acto de egoísmo perpetrado por un ser desagradecido sentado en su trono a costa del sudor ajeno. Soy el pequeño dictador de la publicidad de jabón en polvo que con su capa roja y su corona de cartón pintado determina los destinos de sus familiares. -Aquellos mismos que en una semana me regalarán mi primer casa-.
A punto de cumplir el primer cuarto de década me permito confesar que estoy feliz de haberme librado de cualquier otra presencia humana en mi hogar y me siento en el living en ropa interior a hacer lo que más me gusta hacer en la soledad de mi casa: usar mi notebook sin que nadie me recuerde que acabo de pasar 9 horas sentada frente a otra pc.
ok, claramente siento culpa
ResponderEliminarsonas como alguien que no sabe de que se pierde.
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