martes, 5 de mayo de 2009

Los profesionales

Finalmente vinieron los chicos, él y la futura "señora de", acompañados de los próximamente suegros de él. Ellos son una familia de arquitectos, los de la regla T, y se vinieron con todo: un plano trazado con los recuerdos de la única arquitecta que conocía el departamento, un centímetro y una de esas carpetitas para apoyar como las que usa Susana G.
Midieron de lo loco desde todos los ángulos posibles como si estuvieran decidiendo donde poner los rayos láser que protegen las grandes obras de arte. Después comprobaron algunas de sus hipótesis respecto a la ubicación de los distintos componentes de mi casa y finalmente esbozaron algunas ideas sobre las paredes que tirarían. Nada alentador para alguién que todavía vive ahí y ya siente el ruido de los martillos y el olor a pintura en sus palabras.
Él dice que en un mes me van a confirmar que hacen pero yo los ví muy convencidos y hasta conformes con lo que encontraron. Algo así como: el departamento es una cagada pero nosotros vamos a hacer magia para que acá puedan vivir dos personas.
Me gustaría ver cómo lo hacen. En realidad no. Todavía me da pena pensar en que mi casa no va a ser más mi casa.

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